Puntos, líneas y garabatos: la estrategia de organización de Myriam Artola Dendaluce

Cuadrado, círculo, triángulo, punto, raya y garabato. Las figuras y trazos que aprendimos a hacer de pequeños hoy nos pueden ayudar a generar estrategias de trabajo integrales, a comunicarnos asertivamente y a organizar nuestra vida en armonía con nuestras emociones.

Este valioso ejercicio fue detallado en el libro Dibuja tu estrategia. El lenguaje visual como herramienta para movilizar equipos, hecho por Myriam Artola Dendaluce y presentado en la IBERO Puebla. A través de ejercicios prácticos e ilustrativos, se enseña que todo el mundo puede crear grandes cosas sin tener que ser grandes artistas.

Esta técnica es conocida como lenguaje visual o visual thinking, y consiste en ilustrar nuestras ideas con distintos elementos gráficos que conocemos perfectamente. Ya sea con flechas, personajes, escenarios o símbolos, podemos organizar y gestionar nuestros planes de trabajo, e incluso, generar estrategias que nos ayuden a progresar profesional- y personalmente.

La autora plantea al menos diez pasos para ser unos expertos en el arte del lenguaje visual. Para comenzar, hay que reconocernos como personas en este proceso y remarcar nuestro perfil a través de la creación de personajes. Estos pueden ser tan elaborados o tan simples como queramos: la cosa es plasmar nuestros caracteres específicos para tener una marca personal.

Después, es importante posicionarnos en la vida, y para ello tenemos que saber de dónde venimos, dónde estamos y adónde queremos ir: ilustrar tu propio escenario será de gran ayuda para este proceso. Los escenarios pueden formarse incluso con algunas líneas —que simulen profundidad o suelo—, un cartel —que es un cuadrado— y un texto que nos diga el lugar en el que estamos.

Ahora sabemos quiénes somos y en dónde estamos, pero mañana tal vez sea distinto. Myriam Artola llama a sus lectores a ser conscientes del cambio constante que vive cada persona, y que este puede ser ejemplificado con simples flechas, que indican dirección, avance y movimiento.

Para moverse hay que comunicarse, y los globos de texto son esos símbolos diversos que nos ayudan significativamente a ejemplificar el diálogo en nuestra vida. Claro que el habla es importante, pero la escucha también, por lo que la autora invita a pensar “cuál es mi lugar de silencio y la palabra que me permite crecer ante esto”.

Cuando hay que hablar, hay que hacerlo muy fuerte y claro. Hablamos con tonalidades, intenciones y expresiones distintas que gráficamente pueden ser ejemplificadas con colores, diferentes tipografías, tamaños y formas que plasmen nuestra voz en un texto auténtico.

Finalmente, el matiz es lo que agrega color a la vida. Es momento de explayarse y detallar tanto como se quiera, porque el sol no brilla igual siempre y las flores cambian con las temporadas del año. Agrega sombras, destellos y detalles a tus pensamientos gráficos con todos los recursos aprendidos en este libro.