
La IBERO Puebla reafirma su compromiso con el cuidado de la casa común a través de la conservación de su biodiversidad, visible en espacios como el lago del campus, que funciona como un importante refugio para diversas especies. El Dr. Romeo Saldaña Vázquez, académico del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga, SJ (IIMA) de la Universidad, es uno de los expertos que mantiene en vigilancia esta área y estudia su impacto positivo.
El especialista señaló que la infraestructura verde del campus —que incluye áreas deportivas, zonas arboladas y cuerpos de agua— permite la coexistencia de múltiples formas de vida. En particular, el lago destaca como un espacio clave para la conservación, al albergar aves, murciélagos, mariposas y una amplia variedad de árboles.
Entre las especies vegetales presentes en el campus se encuentran árboles nativos como pinos, aguacates y palmas, que contribuyen a mantener un equilibrio ecológico. Además, el lago se alimenta exclusivamente de agua de lluvia que es canalizada desde distintos puntos del campus. Esto lo convierte en una solución sustentable que, además de favorecer la biodiversidad, ayuda a prevenir inundaciones.
De acuerdo con el último inventario realizado en la Universidad, se han registrado 75 especies de aves, 6 de murciélagos, 13 de mariposas y 24 de árboles, lo que posiciona al campus como un espacio relevante para la conservación de la biodiversidad en la ciudad de Puebla.
Entre estas especies, destacan aquellas que están siendo protegidas por la NOM-059, la norma oficial mexicana que identifica y clasifica las especies silvestres nativas en riesgo, y establece criterios para su inclusión, exclusión o cambio de categoría, y también categorizaciones internacionales de cuidado desde la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La Comunidad recibe al chorlo taldío, verdugo americano y al playero de patas amarillas, que están en categoría de casi amenazado y vulnerable respectivamente; y a patos mexicanos y gavilanes Cooper, ambos incluidos en la NOM-059 como especies amenazadas y de protección especial. Esta área de la Universidad les da un hábitat para descansar en medio de la urbe.
El Dr. Saldaña Vázquez invitó a la Comunidad Universitaria a valorar y cuidar este entorno natural, que no solo ofrece beneficios ecológicos, sino también espacios de recreación, descanso y conexión con la naturaleza dentro de la vida universitaria.













