En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Observatorio de Salarios de la IBERO Puebla presentó el Informe de Desigualdad de Género 2026, un documento que revisa las desigualdades entre hombres y mujeres a partir de información disponible en distintos ámbitos sociales y económicos.
La Dra. Nadia Castillo Romero, directora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad, compartió: “En este informe, que se da en el marco del 8 de marzo, se hace un análisis de dos variables en las que no se había puesto énfasis: el uso del tiempo y el trabajo”.
Por su parte, el Dr. Miguel Calderón Chelius, coordinador del Observatorio y académico de Ciencias Sociales, remarcó la importancia del debate público de las temáticas de género, algo a lo que aporta directamente este informe. “Busca dotar de información y de elementos para el debate de la desigualdad de género, para tener un ambiente donde nos hagan reflexionar los datos, y pensar en las formas en las que podemos mejorar las relaciones entre géneros”.
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“El trabajo se vuelve mucho más intenso, y es permanente”: Dr. Miguel Calderón Chelius __________________________________________________________________________________________________

En un primer momento, se aborda el uso del tiempo y su impacto en el trabajo y las actividades de cuidado. Posteriormente, se analiza la participación laboral y los salarios. En un tercer apartado se revisa la violencia hacia las mujeres, y finalmente se presenta una revisión de la participación institucional femenina y los avances registrados.

Los datos muestran que las mujeres destinan mayor tiempo al trabajo no remunerado en el hogar. A nivel nacional, dedican en promedio 28.2 horas semanales al trabajo doméstico, frente a 11.5 horas de los hombres. En cuanto al trabajo de cuidados, las mujeres destinan en promedio 23.5 horas semanales, lo que representa 10.5 horas más que los hombres. En contraste, únicamente en el trabajo remunerado los hombres registran una mayor dedicación, con 8.6 horas semanales más que las mujeres.

En el caso de Puebla, el panorama es similar. Los hombres dedican en promedio 11.1 horas a la semana al trabajo del hogar, mientras que las mujeres destinan 29.2 horas. Asimismo, el trabajo de cuidados continúa altamente feminizado. Esta distribución del tiempo se relaciona con la menor participación de las mujeres en el mercado laboral remunerado.

El informe también señala una mayor participación de los hombres en el mercado laboral. Natalia Guerrero Espinosa, coautora del informe y estudiante de la Licenciatura en Economía y Finanzas de la IBERO Puebla, amplió el panorama de la participación laboral diferenciada por sexos en el país, donde los hombres siguen predominando en el mercado formal y con prestaciones.

En México existe una brecha de 32.5% entre hombres y mujeres dentro de la población económicamente activa, mientras que en Puebla la diferencia se reduce a 25.3%. Además, las mujeres enfrentan mayores condiciones de precariedad laboral, vinculadas con el tipo de empleos que desempeñan, la duración de las jornadas y la necesidad de contar con mayor flexibilidad para atender las responsabilidades de cuidado.

En términos de formalidad, Puebla presenta niveles considerablemente más bajos que el promedio nacional. Mientras que a nivel nacional alrededor del 45% de la población ocupada cuenta con prestaciones laborales, en el estado esta proporción se encuentra por debajo del 20%.

La división sexual del trabajo también se refleja en los sectores de ocupación. Las mujeres tienen mayor presencia en áreas como la educación, los servicios personales y el trabajo de oficina, mientras que sectores como el manejo de maquinaria, la protección y vigilancia, y el trabajo agrícola mantienen una participación predominantemente masculina. Esta distribución incide directamente en las percepciones salariales.

“Además de las brechas de género existe una problemática de salarios que afecta al conjunto de la población”, explicó la colaboradora del Observatorio. A nivel nacional, el 46.7% de las mujeres ocupadas percibe hasta un salario mínimo, frente al 34% de los hombres. En los niveles de ingreso más altos —cinco salarios mínimos o más— se encuentra únicamente el 1% de los hombres ocupados y el 0.5% de las mujeres.

Respecto a violencia y seguridad, Yoeissi Montiel Apantenco, estudiante de la Licenciatura en Economía y Finanzas y coautora del informe, señaló que la tasa de homicidios en México tuvo incrementos importantes durante las últimas décadas, aunque desde 2018 se ha registrado una reducción general. En el caso de Puebla, la tasa se mantiene por debajo de la media nacional. En relación con los homicidios de mujeres, a nivel nacional el punto más alto se registró en 2021 con una tasa de 6.1 por cada 100,000 habitantes; en 2025, se redujo a 5.

El documento también destaca avances en la participación institucional de las mujeres, que fueron destacados por el estudiante de la Licenciatura en Economía y Finanzas, Ángel Barajas Arteaga. Entre 2018 y 2024, los congresos estatales alcanzaron niveles de paridad, con al menos 45% de participación femenina. Asimismo, las gobernaturas encabezadas por mujeres han aumentado hasta representar 40.6% del total, y en el ámbito federal, en 2024 fue elegida la primera presidenta del país.

El informe concluye que las mujeres mantienen una mayor participación en el trabajo doméstico y de cuidados, lo que limita su inserción en el mercado laboral remunerado. Esta situación se refleja en menores ingresos, mayor precarización laboral y condiciones de trabajo más desfavorables.

“Si se queda en el dicho, es solo retórica, necesitamos cambios estructurales que permitan a hombres y mujeres participar de forma más equitativa en el hogar y en los cuidados”, sentenció el Dr. Calderón Chelius, que en las conclusiones del Informe de desigualdad de género 2026 remarcó la importancia de generar insumos para fortalecer la equidad en distintos ámbitos sociales y económicos.