
Eso y más contiene el íntimo documental Rita Segato, lado B, de la directora Gabriela González Fuentes.
En el marco del Dia Internacional de la Mujer, la Universidad Jesuita, a través de sus áreas de derechos humanos y perspectiva de género, recibió este proyecto filmográfico que viajó desde la Argentina hasta México gracias a Motoneta Cine y La Taguara Fílmica.
El largometraje ofrece una versión de Rita Segato que va más allá de los papers, los libros de aparador o las conferencias en ágoras; muestra a la mujer cómplice de la que nacen las teorías, desde las experiencias de vida y las realidades que la atraviesan.
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“Rita. Una mujer tan femenina en el mejor y más potente de los sentidos, que nos conecta con nuestras contradicciones, nuestros demonios, nuestro eros, nuestras ganas, nuestras posibilidades”: Gabriela González __________________________________________________________________________________________________
La Comunidad IBERO Puebla vio en pantalla grande a una Rita vulnerable, que se quiebra en lágrimas al escuchar las canciones que le recuerdan sus años de exilio —y cobijo— en Venezuela; admitiéndose madre, académica y mujer imperfecta, que gracias a otras y otros pudo ser el referente que es hoy.
También, a una Rita que baila en los brazos de Tukuta Gordillo con sonrisas que abarcan el rostro por completo; una mujer que vive en la humanidad que ella ha descrito en sus textos académicos, y que sale de la cátedra para tomar un té caliente mientras disfruta el anochecer y dice “es hermoso, ¿qué no?”.
Gabriela González, la directora de esta íntima pieza, también tiene algo de Segato y de muchas otras personas que han vivido el desplazamiento forzado, y que, desde los vínculos, han encontrado una forma de vivir el mundo desde “la politicidad femenina del pensamiento, de las mujeres, de cómo hacemos vida, de cómo construimos saberes, de cómo son las contradicciones que nos atraviesan el cuerpo y que hacen posible la vida”.
La directora advirtió en un mensaje a la audiencia que esta es “una película que intenta ser más bien un disparador, no cierra lugares, no es una biopic; es un retrato. Es un retrato de una mujer compleja, intensa, amorosa y potente como Rita, que entre sus poderes tiene acercarnos al poder de la palabra, a la posibilidad de mirarnos y de entender que vale la pena mirar el mundo desde otro lugar: un lugar también decolonial, de la comunidad, de los vínculos”.
De esta forma, el filme pone en tensión esos espacios cotidianos de conversación, viaje, ocio, familiaridad, duda, contradicción y emoción, donde en realidad nacen las grandes ideas y teorías. Desde ese sitio, donde las vivencias se vuelven actos políticos, Rita y Gabriela invitan a ir “adelante, sin olvidar el punto de partida”, así como la activista firma en sus libros.











