En un contexto donde el uso de herramientas digitales es cada vez más común, es importante no confundir el papel de la inteligencia artificial (IA) con el de la atención psicológica profesional. Así lo señaló la Dra. Gabriela González Ruíz, coordinadora de la Maestría en Psicoterapia de la IBERO Puebla.

El uso de la IA en psicoterapia ha crecido rápidamente, impulsado por la accesibilidad y la demanda de apoyo mental inmediato, con cifras que muestran adopción masiva a nivel global y en México. Estudios recientes, realizados principalmente en Estados Unidos, destacan tasas de uso entre el 20 y 22% en adultos.

La académica explicó que la inteligencia artificial es un medio tecnológico diseñado para generar respuestas a partir de la información que las personas proporcionan. En este sentido, su funcionamiento tiende a ofrecer soluciones inmediatas y, en muchos casos, alineadas con lo que el usuario desea escuchar. Sin embargo, esto dista de replicar un proceso psicoterapéutico formal.

A diferencia de la IA, la psicoterapia implica un acompañamiento profesional que incluye confrontación, cuestionamiento y reflexión.

“Las y los psicoterapeutas no solo escuchan, también generan espacios donde las personas pueden analizar sus emociones, guardan silencio y trabajan en su crecimiento personal”, destacó.
Asimismo, enfatizó que el proceso terapéutico requiere condiciones específicas, como la construcción de un espacio seguro, tiempos definidos y la presencia de especialistas capacitados.

Estos elementos permiten que las personas desarrollen herramientas para su bienestar emocional, algo que no puede ser replicado por una plataforma tecnológica disponible de manera permanente.

La Dra. González Ruíz invitó a reconocer las diferencias entre ambas herramientas: mientras la inteligencia artificial puede ser útil para múltiples tareas, la atención psicológica debe ser llevada a cabo por profesionales. “La psicoterapia es un proceso humano que requiere acompañamiento, diálogo y trabajo constante”, concluyó.