Octubre es el mes de la sensibilización, conciencia y promoción de la cultura de la prevención del cáncer de mama reconocido por la OMS, donde las acciones en torno a la detección temprana y las historias de vida son esenciales para comprender este padecimiento más allá de los moños rosados y la desinformación.

Es por ello que la IBERO Puebla realizó la jornada de concientización sobre el cáncer de mama, donde médicos, personas expertas y quienes han vivido esta enfermedad compartieron información valiosa para las y los asistentes. En este encuentro se derribaron mitos, se abrazaron las realidades incluso si son dolorosas, y se le puso rostro a una enfermedad que cobra la vida de millones de personas al año por la falta de detección temprana. 

El Dr. Gerardo Jiménez González, coordinador de Seguridad, Higiene y Servicio Médico de la Universidad, dio la bienvenida a este foro, donde remarcó a las asistentes que la importancia de esta jornada está en su participación. “Cada año se diagnostican más de 31,000 casos nuevos y se registran más de 8,000 defunciones relacionadas con esta enfermedad”, por lo que las jornadas de concientización en el contexto mexicano se hacen indispensables.

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“Detrás de cada tratamiento hay una historia que merece ser escuchada, y que detrás de cada esfuerzo de prevención existe la posibilidad de cambiar una historia. Porque hablar de cáncer de mama es hablar de vida”: Dr. Gerardo Jiménez __________________________________________________________________________________________________

Pero, ante todo, “hablar del cáncer de mama no debe limitarse a hablar solo de estadísticas. Hablar del cáncer de mama es hablar de personas. Y precisamente por ello, la detección oportuna, la información y el acompañamiento son fundamentales”, compartió el médico, recibiendo al auditorio en este espacio de conocimientos y cuidado.

La jornada comenzó con la conferencia del Dr. Jorge Aranda Claussen, médico oncólogo, que brindó un panorama completo sobre el cáncer de mama. A través de información científica, fue posible derribar mitos, promover la cultura del cuidado y mostrar la foto completa basada en cifras o investigaciones, además de proporcionar herramientas a las asistentes para saber cómo actuar ante esta enfermedad. 

El médico especialista reconoció que, al haber tanta información, es importante tener en cuenta los mitos y realidades que existen, y poder discernir entre la información con sustento científico y aquellos datos que solo difunden miedo y desinformación. 

Entre los principales mitos destaca que el cáncer es “una enfermedad moderna” o que va en aumento, pues ha existido desde hace 1,600 años antes de Cristo, y hace apenas 120 comenzaron los tratamientos quirúrgicos para tratar específicamente el cáncer de mama.

Aspectos como el uso de perfumes, desodorantes o sostenes con varilla, recibir golpes en los senos, que sean más grandes o pequeños, no tener antecedentes de cáncer en la familia o el simple hecho de ser hombre o mujer, no implica la aparición definitiva de esta enfermedad específica. Al contrario, estos datos solo fomentan el estigma en torno al padecimiento y a quienes lo padecen. 

Los aspectos que sí pueden promover la aparición de este padecimiento tienen que ver con factores biológicos o genéticos, donde están presentes los genes supresores de tumores, oncogenes o reparadores del ADN, la edad avanzada, el desarrollo hormonal temprano, la propia terapia hormonal, el sedentarismo, alcoholismo o tabaquismo.

Si bien estos son factores comunes, incluso personas que no presentan ninguna de estas características son propensas, pues está comprobado que 1 de cada 8 mujeres va a tener cáncer de mama a lo largo de su vida; y ante este riesgo, la detección temprana con autoexploración, acompañamiento y redes de información son fundamentales.

Así, el Dr. Aranda Claussen llamó a buscar las señales y romper el tabú de la revisión y la autoexploración. Recomendó que a partir de los 18 años se realice una autoexploración mensual 7 días después de haber terminado la menstruación; a partir de los 25, es importante hacer un examen clínico mamario anual, priorizando a aquellas pacientes con factores predeterminantes. A partir de los 40 años, es fundamental realizar una mastografía al menos una vez año.

Con estas medidas, sumadas a buenos hábitos y una visión no estigmatizante del cáncer de mama, se pueden salvar cada vez más vidas. El cáncer de mama, explicó el médico, no es una sentencia de muerte. Detectado a tiempo, la supervivencia a 5 años es del 100%, y es importante la colaboración de médicos, pacientes, gobierno y sociedad para lograr este objetivo.