
La presencia de empresas mexicanas con operaciones en Estados Unidos registra un aumento impulsado por empresas dedicadas a la tecnología y servicios, esto según un análisis de la Dra. Elizabeth Salamanca Pacheco, decana de la Escuela de Negocios y Economía de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), quien además mencionó que el fenómeno refleja madurez del ecosistema emprendedor: “Debemos dejar de ver a los migrantes únicamente con la etiqueta de trabajadores […] y ampliar esa etiqueta a mexicanos que son empresarios, emprendedores y empleadores”, señaló la académica.
El reporte State of Latino Entrepreneurship 2025, elaborado por la Stanford Graduate School of Business en colaboración con el Latino Business Action Network, encontró que 26% de las empresas latinas encuestadas opera en sectores centrados en tecnología. De acuerdo con la Dra. Salamanca Pacheco, dicha cifra se ve reflejada en la modernidad de los mexicanos que emprenden en los Estados Unidos y que participan en las industrias de FinTech, EdTech, PropTech y logística.
Para la experta, esta movilidad produce operaciones binacionales. Texas funciona como plataforma de internacionalización por su proximidad geográfica, la integración del T-MEC y las cadenas de energía. Florida opera como puerta de entrada para América Latina con proyectos de tecnología y bienes raíces. “La fotografía que tenemos o que debemos tener es la de un emprendedor, de un mexicano en Estados Unidos que tiene un ecosistema transnacional”, mencionó.
La exportación de modelos de negocio abarca al sector de las franquicias. Indicadores del año pasado de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) ubican la aportación de esta industria en un 5% del Producto Interno Bruto nacional con 1,500 marcas registradas; de ello, la Dra. Salamanca estimó que anteriormente la mayoría de las franquicias mexicanas en el exterior se concentraban en alimentos, pero ahora la oferta incluye mantenimiento, cuidado personal y salud. Según precisa la decana, los empresarios buscan “trascender, ya no nada más ofrecer esos servicios para el mercado étnico, sino para lo que se conoce como el mainstream market”.
Ante cambios demográficos como el retiro de los baby boomers, los proveedores de salud encuentran nichos de atención, una situación que los emprendedores mexicanos parecen haber notado. No obstante, la académica advirtió que los fundadores enfrentan posibles choques de gestión al competir: “El pragmatismo es una práctica cotidiana de los negocios en Estados Unidos. Operar proyectos en el exterior exige adaptaciones de formato, ajustes legales y modificaciones de escalabilidad”, ya que la réplica exacta de conceptos genera obstáculos de viabilidad financiera.
El mercado de capitales experimenta barreras de fondeo y tras un registro de colocaciones de capital de riesgo durante la emergencia sanitaria, el entorno muestra una “especie de estancamiento” desde hace varios años, por lo que la investigadora atribuye esta situación a la desconexión de la academia con el sector privado y a marcos de incertidumbre regulatoria. “Siempre el tema de venture capital implica compromiso de largo plazo, y mantener un compromiso de largo plazo, bajo condiciones regulatorias o condiciones económicas de incertidumbre se vuelve muy complicado”, añadió la especialista.
Pese a las barreras, las universidades continúan la formación de egresados que logran posiciones en corporativos de tecnología e inteligencia artificial. Sobre la fuerza laboral, la decana de la UDLAP enfatizó: “México ofrece talento muy bien preparado, ofrece talento con una ética laboral muy sólida y creo que ofrece talento que sabe ver fuera de la caja, que es algo que a los estadounidenses muchas veces les cuesta trabajo”.
Bajo este escenario, la retención de valor exige perspectivas institucionales, por ello en lugar del concepto de fuga de cerebros, la investigadora propone como posible solución esquemas de migración circular. “Concretamente yo diría que sí puede haber una migración circular con efectos positivos en términos de inversión, en términos de uso de talento mexicano y en términos de transferencia de conocimiento y transferencia de tecnología de vuelta a México”, puntualizó al exhortar a concebir a estos ciudadanos como generadores de beneficios de origen.
Para asegurar esta participación, la educación superior requiere metodologías de innovación y mencionó a la UDLAP como una universidad que integra plataformas de software y hardware en sus programas de negocios para desarrollar competencias tecnológicas: La institución provee herramientas para que los universitarios aprendan a “solucionar problemas, pensar fuera de lo habitual, tener la capacidad de trabajar con gente que piensa diferente a ellos y desarrollar esa creatividad y curiosidad intelectual” frente a las demandas globales, expresó a manera de conclusión, la Dra. Elizabeth Salamanca Pacheco, decana de la Escuela de Negocios y Economía de la Universidad de las Américas Puebla.












