
Los años de trabajo no terminan cuando llega la jubilación. En la BUAP, cerca de 800 ex trabajadores volvieron a reunirse para celebrar una trayectoria que forma parte de la historia de la Máxima Casa de Estudios de Puebla.
Con motivo del Día del Jubilado y la Jubilada Universitarios, la Universidad organizó un festejo en el que los asistentes compartieron un desayuno, recibieron obsequios y disfrutaron de música, en un ambiente dedicado a reconocer su esfuerzo y permanencia dentro de la institución.
El encuentro sirvió también para recordar que detrás de cada generación de estudiantes, proyecto académico o actividad universitaria existe el trabajo de quienes durante años contribuyeron al funcionamiento y crecimiento de la BUAP.
Durante la celebración, José Rosas Ibarra, director de la Casa del Jubilado Universitario, reconoció el compromiso y la dedicación que los trabajadores demostraron durante su paso por la Universidad y agradeció la aportación que realizaron a la institución.
Rosas Ibarra aprovechó la ocasión para invitar a los jubilados a mantener el vínculo con su comunidad universitaria a través de la Casa del Jubilado, un espacio diseñado para continuar con actividades de convivencia, aprendizaje y bienestar.
Actualmente, este lugar ofrece más de 50 talleres, entre ellos actividades de activación física, cuidado de la salud, tecnología, disciplinas artísticas e idiomas. También cuenta con salas de cine, servicios médicos básicos y otras opciones de entretenimiento y formación.
Así, la celebración no solo representó un reconocimiento a los años de servicio, sino también una invitación a seguir formando parte de la vida universitaria. Porque jubilarse de un puesto de trabajo no significa necesariamente despedirse de la institución a la que se dedicaron tantos años.















