
La contaminación por llantas usadas representa un grave problema ambiental en México, ya que los neumáticos acumulados liberan tóxicos y microplásticos. El país desecha de 30 a 36 millones de llantas al año, de las cuales solo el 10% (o incluso el 4% según algunas fuentes) se recicla adecuadamente, agravando impactos en suelo, agua y salud pública.
En este contexto es que Diego Molinar Escalante y Maximiliano Morán Garrido, estudiantes de la Licenciatura en Liderazgo para el Emprendimiento Innovador (LEINN) de la IBERO Puebla desarrollaron Huellas de caucho, un proyecto enfocado en reutilizar llantas y transformarlas en camas para mascotas, como respuesta a una problemática ambiental y social vigente en México.
El equipo de leinners —como se les conoce a los estudiantes de LEINN— descubrió que las llantas son residuos de difícil reciclaje, que comúnmente terminan en vertederos, calles o ríos, o bien son quemadas, generando contaminación ambiental.
Ante este panorama, Huellas de caucho propone recuperar llantas desechadas en talleres mecánicos o tiraderos, someterlas a un proceso especial de limpieza y desinfección, y forrarlas con una tela durable que garantice comodidad, resistencia y una adecuada integración al espacio del hogar.
Como propuesta de valor, este proyecto busca ofrecer camas para mascotas que no solo cumplen una función práctica, sino que también se integran estéticamente a los hogares, al concebirse como un mueble que se adapta al espacio. Su primer prototipo, ya comercializado, responde a tendencias actuales como el minimalismo, utilizando colores neutros y diseños funcionales que aprovechan el espacio.
El proyecto busca ayudar a las dueñas y dueños de mascotas en México, que son un sector en crecimiento constante, así como a refugios y rescatistas de animales que requieren productos resistentes y accesibles. Además, Huellas de caucho contempla un esquema de reforrado para fomentar el reciclaje continuo de las llantas y prolongar la vida útil del producto.
Como parte de su formación en LEINN, Diego y Maximiliano desarrollan este proyecto bajo un modelo de aprendizaje autodidacta, acompañados por coaches —en vez de profesores tradicionales—, auditores y asesores, aplicando conocimientos de administración, emprendimiento y gestión directamente en un contexto real.
Gracias a esto, en diciembre de 2025 Huellas de caucho obtuvo el segundo lugar en el Reto de Emprendimiento LEINN, lo que les permitió recibir un patrocinio de 30,000 pesos para prototipar y fortalecer el proyecto. Actualmente, el equipo trabaja en la mejora del prototipo, el desarrollo de la marca y su página web, con la perspectiva de escalar la producción y llevar el producto al mercado.












